Suele sonar a tópico, pero lo cierto es que, sin apenas darnos cuenta hemos llegado a los albores de marzo, unas fechas en donde es habitual recibir una batería notable de informes de todo tipo de actividad y sector resumiendo lo más destacado del ejercicio.

En lo que respecta al inmobiliario, en estos últimos días hemos conocido, por ejemplo, el resumen del Colegio de Registradores donde, por encima de los numerosos datos que aportan, podemos extraer una conclusión rotunda, que no es otra que el buen momento que vive el sector.

En concreto, constatan que en 2021 se llegaron a registrar 564.569 operaciones, convirtiéndola así en la mayor cifra de los últimos 14 años además de implicar un incremento del 34,5% con respecto a las operaciones de 2020.

La sólida evolución de las ventas, en línea con los avances que se iban produciendo en la gestión de la pandemia, hizo que se viviera un año que fue de más a menos, destacando una inusitada actividad en los dos primeros trimestres del 2021 para, a partir de ahí, ir moderando el ritmo en el tercer trimestre y acabar el cuarto con caídas con respecto al anterior, en concreto del 3% en las de obra nueva y del 7,5% en vivienda usada.

A nivel precios no ha habido sorpresas. Se esperaban subidas y así ha sido, tanto anual, con alzas en torno al 3,9%, como trimestral, en este caso con un cuarto trimestre en el que el precio medio de la vivienda se ha situado un 0,5% con respecto al anterior.

En lo que respecta a nivel geográfico, llama la atención como todas las comunidades autónomas experimentaron repuntes, destacando por encima de todas las Islas Baleares con alzas del 51,3%, Canarias con el 43,7%, Andalucía con el 43,1% o Comunidad Valenciana con el 41,7% aupadas, sobre todo, por la vuelta con fuerza a la actividad del cliente extranjero.

Si nos enfocamos en el mix de viviendas, tampoco hubo grandes sorpresas, manteniéndose porcentajes similares al de años anteriores, en concreto el 20,3% para operaciones de obra nueva y del 79,7% de segunda mano. Si lo comparamos con el 2020, se observa un aumento de las operaciones de obra nueva del 37,7% y del 33,8% en vivienda usada.

¿Qué factores hay detrás de estas subidas?

Se podrían sacar muchas conclusiones con respecto a esta fuerte reacción del sector inmobiliario en 2021, si bien hay una serie de puntos básicos sobre los existe unanimidad entre los analistas:

  • Incremento del ahorro: Uno de los efectos directos que tuvo el confinamiento fue el importante aumento del ahorro por parte de las familias que, como se ha confirmado a lo largo del ejercicio pasado, ha tenido un impacto directo en la compraventa de vivienda.

 

  • Bajos tipos de interés: Cada vez son más las alarmas que empiezan a saltar sobre la posibilidad de que el escenario de tipos de interés ultra bajos esté tocando a su fin, algo que podría haber acelerado a muchos inversores y compradores a lanzarse a la compra de vivienda.

 

  • Inflación: Las fuertes tensiones geopolíticas vividas a lo largo de los últimos trimestres ha hecho mella en la situación macroeconómica de muchos países. La fuerte y repentina subida de precios, especialmente los de energía, ha disparado a niveles preocupantes la tasa de inflación, lo que ha dejado al sector inmobiliario como una de las alternativas más rentables frente a otros tipos de inversión.

 

  • Penalizaciones a la liquidez: El sector bancario ha decidido atacar de manera directa a la liquidez en las cuentas corrientes aplicando importantes comisiones a aquellos que mantengan saldos superiores a 250.000€, lo que ha provocado que muchos ahorradores se hayan visto abocados a invertir dichos excesos, siendo el inmobiliario uno de los destinos que, a priori, puede verse más favorecido por esta medida.

¿Cómo ha empezado el 2022?

Según el índice IMIE de Tinsa, los precios de vivienda, tanto obra nueva como usada, han experimentado en enero una subida del 6,2% con respecto al mismo mes del año anterior y un 0,7% con respecto a diciembre, confirmando así la tendencia alcista del sector.

Entrando en detalle en el índice se puede apreciar cómo, de momento, continúa el mismo ritmo con el que se despidió el 2021, es decir, con las capitales y grandes ciudades con subidas más moderadas y con las áreas metropolitanas y las islas resistiendo con solidez en la parte alta de la clasificación con repuntes del 1,3% con respecto a diciembre.

De cara al conjunto del año se espera que los precios continúen con la senda del crecimiento, en gran parte debido a varios factores latentes como son:

1) fortaleza de la demanda,

2) un stock de vivienda cada vez más reducido,

3) el repunte notable de la inflación y

4) un incremento de los costes de construcción y de mano de obra.

En resumen, a pesar de estar en los primeros compases del año, las perspectivas apuntan a que en 2022 el inmobiliario seguirá aprovechando la inercia tras el fuerte rebote experimentado en el pasado ejercicio confirmando, una vez más, que el sector vuelve a ser uno de los pilares básicos, sino el más importante, en lo que respecta a la recuperación económica del país.