tipo fijo o variable

El inmobiliario sigue manteniendo con paso firme su recuperación. Los últimos informes apuntan a que en 2021 la inversión en el sector podría registrar una subida del 32%, lo que le llevaría a alcanzar una cifra de 11.500 millones de euros, o lo que es lo mismo, situarse en niveles prepandemia, siempre y cuando, eso sí, se logre mantener el escenario de vacunación masiva e inmunización de una gran parte de la población. ¿Qué traerá esa recuperación? Entre otras muchas cosas que se volverá a hablar de inmobiliario, ya sea en el ámbito residencial, logístico o de oficinas y eso, para el sector, siempre son buenas noticias. Ese debate, a su vez, abrirá otros nuevos en el que aparecerá, irremediablemente, la pregunta del millón: ¿hipoteca a tipo fijo o variable?                                          

Antes de entrar en materia es bueno hacer una pequeña actualización de como está, a día de hoy, el mercado hipotecario. Según datos del INE, el número de hipotecas a tipo fijo o variable concedidas en 2020 sufrieron un descenso del 7,7% con respecto a las de 2019, si bien el importe medio de los préstamos aumentó en un 7,4%, lo que deja clara la conclusión: se conceden menos hipotecas pero de mayor importe.

El actual entorno de tipos de interés hace aún más difícil el debate sobre qué tipo de hipoteca elegir: hipoteca a tipo fijo o variable. Antes de la llegada del Covid-19, los principales Bancos Centrales llevaban años aplicando fuertes políticas expansivas con el objetivo de elevar cuanto antes los bajísimos niveles de inflación.

La llegada de la pandemia hizo que, a efectos de evitar un descarrilamiento completo, las autoridades económicas decidieran elevar aún más los niveles de anestesia a las ya de por si enfermizas economías mundiales, por un lado inyectando mayores dosis de liquidez al sistema a través de diferentes mecanismos y, por otro, manteniendo los tipos de interés en una zona de mínimos históricos.

Lógicamente para aquellos que estén planeando comprar una vivienda este escenario tiene un gran peso a la hora de qué tipo de hipoteca elegir . Pero es importante destacar que, si bien el escenario de tipos de interés es uno de los pilares más importantes a la hora de decantarse por una modalidad u otra, no es la única.

La realidad es que no existe la hipoteca perfecta sino que la elección de una u otra dependerá fundamentalmente de las circunstancias personales y financieras de cada uno. Existen otros elementos importantes que es necesario tener en cuenta a la hora de firmar una hipoteca tales como el importe a financiar, los plazos estimados o la capacidad de pago de cada uno de los hipotecados.

Dicho esto, en nuestro blog de hoy hemos querido hacer una distinción, a grandes rasgos, de las principales ventajas e inconvenientes de las hipotecas a tipo fijo y variable.

Hipotecas a tipo fijo:

  • Ventajas: La principal es que la cuota que se abonará a lo largo de la vida del préstamo no variará bajo ninguna circunstancia. Los tipos de interés tan bajos en los que nos movemos actualmente convierte en una situación muy ventajosa asegurar un tipo a 25 o 30 años a estos niveles.
  • Inconvenientes: Con el escenario actual, el tipo de interés que se aplica siempre será mayor que en el caso de las de tipo variable, al igual que las comisiones de gestión. También el plazo de amortización suele ser inferior que en las variables.

Hipotecas a tipo variable:

  • Ventajas: Tanto la cuota mensual como las comisiones suelen ser más baratas que en las de tipo fijo. También los plazos de amortización suelen ser mayores que los de tipo fijo.
  • Inconvenientes: En este caso, el principal es la incertidumbre permanente que existe en cuanto a la evolución de los tipos de interés a lo largo de la vida del préstamo ya que, cada 6 o 12 meses se produce una revisión de la cuota.

Dicho esto, es importante tener en cuenta que el Euribor a 12 meses (el índice de referencia para las hipotecas) lleva cinco años consecutivos en terreno negativo, incluso el pasado mes de enero tocó mínimos históricos.

Nada parece indicar que vayan a cambiar las condiciones en el corto y medio plazo. A pesar de que la situación actual impide cortar cualquier tipo de estímulo, no debemos olvidar que el objetivo perseguido por las autoridades monetarias es retirarlos a medida que las economías vayan mostrando los primeros signos de recuperación, lo que irremediablemente conllevará una subida gradual de los tipos de interés.

Es cierto que estos procesos no son repentinos y, normalmente, los mercados financieros empiezan a descontar con semestres de antelación cualquier posible cambio que pudiera producirse por parte de los Bancos Centrales. De momento, y dada la situación actual, las aguas bajan calmadas en este aspecto. Nadie duda que, hasta mínimo 2023 no se producirán movimientos de ningún tipo por parte del BCE, si bien nadie puede vislumbrar lo que pasará dentro de 5, 10, 15 o 20 años.

Por eso, y reiterando el mensaje anterior, es muy importante tener en mente que a la hora de firmar una hipoteca no solo hay que fijarse en el tipo de interés, sino poner la vista más allá y meter en la misma ecuación las numerosas variables personales o profesionales que rodean a cada uno. Solo así se conseguirán evitar muchos disgustos en el futuro.

 

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